miércoles, 25 de abril de 2007

Transversalidad e interdisciplinariedad.

Resulta interesante conocer que el tema que nos ocupa en este Módulo de Valores de la Educación ha sido trabajado desde hace algún tiempo, a nivel internacional, por organismos interesado en que la educación contribuya a una mayor calidad ética y moral en las personas que pasarán a liderizar la dirección de nuestra planeta en todos los ámbitos.
Un ejemplo de ello es el Foro Iberoamericano sobre “Educación en Valores” organizado por la OEI en Montevideo, del 2 al 6 de octubre de 2000.
Una de las participantes en dicho Foro, la Lic. María Mercedes Oraisón, expone su texto: “La transversalidad en el Currículo” en la página web http://www.oei.es/valores2/oraison.htm.
Nos parece oportuno en primer lugar citar la diferencia que ella plantea entre los conceptos de transversalidad e interdisciplinariedad:
"El planteamiento de los temas transversales aparece como algo inédito dentro del conjunto de lineamientos político - educativos de la reforma. Su novedad está en que no se trata simplemente de una propuesta de interdisciplinariedad, a la que se había recurrido en diversas ocasiones anteriores. Esta nueva forma de organización curricular, a pesar de que rescata el esfuerzo de coordinación interdisciplinario, se diferencia en que:
a) la interdisciplinariedad plantea una forma de relación entre las diferentes áreas de tipo horizontal, por ejemplo: la resolución de problemas desde distintas perspectivas involucradas en un año o nivel escolar. En tanto, como lo dijimos los temas transversales recorren el currículo en forma diacrónica y sincrónica involucrando a diferentes áreas, y a distintos niveles dentro de una misma área.
b) además, la interdisciplinariedad solo sería completamente realizable entre áreas que compartan el mismo objeto de estudio, dedicándose, cada una, a estudiarlo desde perspectivas divergentes, mientras que la transversalidad comprometería incluso a áreas poco relacionadas entre sí. En este sentido, debería considerarse a la transversalidad con un enfoque o paradigma transdisciplinario.
c) Finalmente podemos decir que mientras la interdisciplinariedad implica el trabajo con contenidos conceptuales desde abordajes metodológicos diferentes, la transversalidad, a nuestro entender, debería manifestarse más bien en el tratamiento de contenidos conceptuales diversos intentando promover o aplicar un determinado procedimiento o contenido actitudinal. Es decir que los ejes temáticos transversales favorezcan, no sólo a la adquisición de información relevante y significativa, sino también al desarrollo de estructuras de pensamiento y de acción".
Por otra parte, Oraisón deja clara la inportancia de la transversalidad para el aprendizaje de valores, de la siguiente forma:
"Otro de los propósitos fundamentales asignados al tratamiento de temas transversales es el de proporcionar un ámbito específico y natural de la educación en valores. De hecho, todos los temas transversales, no sólo involucran el desarrollo teórico - práctico de problemáticas sociales de gran actualidad, sino que, fundamentalmente, pretenden generar actitudes de respeto y valoración frente a principios e ideal éticos que abarcan a toda la humanidad.
Las exigencias educativas planteadas por las democracias contemporáneas han destacado la necesidad de construir programas sistemáticos de educación en valores que se integren al currículo de manera consistente y armónica, a efectos, de promover, a un lado de la cultura, preferencias y concepciones sobre “la vida buena” de cada institución y comunidad, determinados valores considerados “mínimos vinculantes” universalmente compartidos para la convivencia y la defensa de los derechos humanos. Con esta finalidad se han planteado los ejes transversales, por ello es la educación en valores, entendida como educación moral, la que permite desplegar el verdadero potencial de transversalidad.
En primer lugar, porque, como ya lo dijimos, todos los temas transversales de la educación en valores deberán insertarse en un marco de aprendizajes de resolución de problemas que conduzcan al desarrollo de las competencias éticas - discursivas que demanda la construcción de la ciudadanía en una sociedad democrática, pluralista y participativa, y que puedan ser transferidos a una conducta responsable y solidaria frente a cuestiones concretas, con la que puedan mejorarse cierta condiciones materiales y morales de la vida comunitaria.
En segundo lugar, el sentido de la transversalidad se expande porque, tratándose de generar actitudes y comportamientos que encarnen valores éticos y sociales, las intervenciones de educación moral deben atravesar no sólo el espacio curricular, sino el escenario general de las prácticas escolares. Concebimos, pues, que la transversalidad no se restringe a la organización curricular, sino que su verdadero sentido es el de abarcar la totalidad de procesos, situaciones y tensiones que conforman la realidad escolar. Si sólo se tratara de una forma de diseño curricular en torno a ejes significativos, la transversalidad no se distinguiría de otros intentos, como los que ya hemos reseñado. Sin embargo, entendiendo que su verdadera misión es la de promover el efectivo desarrollo del razonamiento y la sensibilidad socio - moral, de competencias de argumentación ética, y de comportamientos estables y consistentes con los principios y valores que cada uno defiende, las acciones deberían ir más allá de la mera integración y coordinación de contenidos. Deberían contemplar, sobre todo, las influencias del curriculum oculto y el grado de compromiso que sostiene la institución en relación a los valores y principios que se intenta suscitar.
Nuestra posición respecto a la transversalidad es radical. Y en este sentido, destacamos las tres características que Puig(13) asigna a las actividades de educación moral, el de ser: específicas, transversales y sistemáticas. Específicas porque los aprendizajes morales requieren estrategias y procedimientos diferentes del resto de las materias. No es posible pensar que mediante la mera transmisión y repetición de conceptos se pueda educar moralmente, ya que en el mejor de los casos solo se estará haciendo instrucción ética, y en el peor, un adoctrinamiento encubierto. Sistemática, porque de nada sirve que las acciones sean ocasionales, espontaneas y desordenadas, o que sean incumbencia de un solo profesor o de una sola materia. Por ello, no podemos considerar que la actual asignatura o área de Formación Etica y Ciudadana propuesta por la reforma argentina, sea la solución a las demandas y desafíos de la educación moral, sin un profundo cambio en el enfoque integral del proceso de aprendizaje y desarrollo moral es muy probable que ésta continúe siendo una disciplina más del currículo, dictada por profesores cuyo campo disciplinar está en disputa entre los de historia y los de filosofía, manteniendo el mismo carácter memorista y libresco que asumió a lo largo de nuestra historia educativa.
La especificidad y sistematicidad que se exige a las intervenciones de educación moral, contribuyen a profundizar la interpretación de la transversalidad. De ahí que Miquel Martínez(14) señale que la propuesta curricular transversal de educación moral no sólo debe ser considerada como un “... conjunto de contenidos de aprendizaje relativos a actitudes, valores y normas de las diferentes áreas curriculares ...”, a éstos deben sumarse a los contenidos procedimentales y contenidos relativos a hechos, conceptos y sistemas conceptuales. Asimismo, no sólo debe afectar a “... las situaciones de educación formal, sino también a aquellas situaciones de educación no formal que tienen lugar en el marco de los centros educativos y que dotan de sentido a la vida colectiva y diaria que en ellos se desarrolla.” Consecuentemente, la concepción de la transversalidad que aquí presentamos, dista mucho de las visiones “light” que aparecen en muchas de las publicaciones periódicas de educación más difundidas en la Argentina en el contexto de la reforma, donde al trabajar algunos temas transversales sin proporcionarles un lugar definido dentro del conjunto de contenidos y actividades curriculares, parece que se estuviera dejando al arbitrio de cada profesor el modo -y la determinación- de su aplicación conforme a las situaciones áulicas que se le presenten.
El hecho de que los temas transversales tiendan a ocupar un espacio curricular flexible, no supone pocos esfuerzos de planificación e implementación; por el contrario, requiere una enorme tarea de análisis institucional, de conciliación de intereses y de cooperación. Como ya lo dijimos, a un lado del diseño curricular, exige una cuidadosa evaluación de los múltiples factores implicados en el curriculum oculto que influyen notablemente en la educación moral, favoreciéndola u obstaculizándola. Y por otro, plantea un fuerte compromiso de todos los miembros de la institución con los objetivos de la educación moral, a lo que, además de actitudes de cooperación y trabajo en equipo, puede llegar a exigirles la participación en talleres de capacitación y entrenamiento en los fundamentos y procedimientos de la intervención ético - pedagógica".
La lectura anterior nos lleva a pensar en la efectividad de estas propuestas tan interesantes teóricamente. Cabe la duda de que las mismas puedan llegar a ser aplicadas a nivel global, pués ello implica una "enseñanza" previa a los docentes que serán los encargados en lograr que estos elementos tranversales logren un impacto positivo en el alumno y no se queden en una simple transmición de conceptos exigidos por el currículo.
Cuando el llamado "currículo oculto" que interpretamos como la filosofía ínterna de cada institución educativa, lleva implícitos estos valores éticos y morales que se pretende transmitir, el docente es también estimulado a ponerlos en práctica y por consiguiente a poderlos transmitir a sus alumnos.
Las instituciones acostumbradas en el tiempo a trabajar con diseños tradiciones (verticales) de enseñanza aprendizaje podrían ameritar de más tiempo para adaptarse a estas nuevas visiones del proceso educativo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Arelys, soy tu antiguo amigo Iván Contreras, de Caracas. Nunca olvidaré tu trabajo en tiza-pastel sobre el tema del buho. Aún conservo el original. Me contenta ver que estas involucrada en temas educativos. No vivo lejos de Petare. Me encantaría saludarte en persona nuevamente. Te envío un cariñoso saludo navideño y los mejores deseos para el nuevo año 2.008.

Anónimo dijo...

Arelis, lvidé darte mi seña de email: icontrera@yahoo.com